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28 de enero de 2016

Una boca y dos orejas

Siempre he sido más bien callada. Cuando hablo, digo lo justo y necesario y no embellezco las palabras ni doy muchos rodeos para expresar lo que quiero decir. Tiene sus ventajas y desventajas. En algún lado escuché un proverbio de que teníamos dos orejas y una boca, más para escuchar que hablar. También escuché alguna vez, en tono muy despectivo, y quizás por qué le di importancia, que la gente cuando no tenía de qué hablar, hablaba del clima, de cómo estaba el día, de qué frío que hacía, que qué calor o qué lluvia.  Y me fui quedando callada... También ayuda que soy tímida y más intro que extrovertida.


Sin embargo, me gustaría hablar más. Tener grandilocuencia, hablar mejor, no empezar a hablar rapidito como cuando tengo que hablar muchas cosas, para salir rápido del paso, no temerle al hablar en público. Admiro a las personas que pueden hablar bien y se expresan bien. Sobretodo a esos pequeños dirigentes estudiantiles que aparecen de tanto en tanto en los noticieros, que hablan tan bien. Bendita oratoria.

Yo en cambio, me tupo y hablo poco. Por eso estoy participando de un taller semanal sobre habilidades sociales. Ha sido interesante y entretenido. He aprendido cosas buenas y me he dado cuenta de que tampoco estoy tan mal. Pero sí me falta, y espero ir mejorando. Cuando en alguna actividad me dicen que tengo que hablar 5 minutos continuos, con o sin improvisación, me falta un poco el aire... pero lo hago igual. Como todo el resto. Creo que la improvisación es lo que peor se me da. Me quedo sin ideas y no sé qué decir. Eso es ciertamente un punto flaco. 
De ahí iré contándole como me va. Espero este año escribir más en el blog. Lo echo de menos. Lástima que no me de el tiempo para hacerlo más a menudo.

Addendum:

Encontré estas dos presentaciones que me gustaron mucho acerca de hablar en público. Las dejo por aquí por si le sirven a alguien.

 

2 comentarios:

Alejo Casares dijo...

¡Que bueno que hayas vuelto por aquí!

Aunque nunca hemos conversado en persona, las veces que chateamos con cámara o las pocas en que hemos hablado por teléfono, me has parecido más bien del tipo que no se hace lío para hablar en público. Hasta que me contaste de este taller, nunca me hubiera imaginado que eres algo introvertida. Lo digo también por una entrevista que te hicieron en la tele, donde te veías muy relajada pese a las cámaras.

Yo soy rematadamente tímido e introvertido, pero cuando me toca hablar en público lo hago y ya... he tenido que aprender a esconder o disimular un poco los nervios.

Por lo que me has contado, el taller es divertido. Voy a estar pendiente para que nos cuentes más por acá. Seguro habrá mucho para contar.

Un beso.

Alejo.

Consuelo dijo...

Muchas gracias por pasarte por aquí!! Yo creo que contigo no sería introvertida, si nos conocemos tanto, aunque no sea cara a cara.
Bien por ti y por hablar cuando tienes que hacerlo!!
Besos!

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