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27 de septiembre de 2011

Mind over matter

Sí, ya sé que debiera estar escribiendo la ________ (reemplace con el adjetivo que prefiera) tesis, pero es que mientras hacía un poco de formateo de la ya mencionada tesis, escuchaba (para variar) un podcast. Y era, ¡cómo no!, uno de Sexbox, de la Elsy Reyes y Gerardo Torres . Y luego, mientras cocinaba, me he puesto a reflexionar (sí, sí, de repente hasta yo puedo hacerlo) sobre el tema que habían tratado y me dije, lo voy comentar con mi querido amigo del yo-no-dejé-a-nadie (que por cierto, a ver cuándo actualizas tu blog)... y después me dije (esto de hablar sola digo yo), lo voy a comentar con el mundo  el que lea esto...

Y es que últimamente desde los Sexbox, por esas "casualidades" de la vida, me han venido llegando una serie de "palos", una serie de "te lo dije", y "por qué no hiciste caso antes?"... Una serie de mensajes no-tan-subliminales, quizás en respuesta a mi inevitable pregunta "¿por qué demonios me pasa siempre lo mismo?" o "¿cómo es que siempre me toca el mismo tipo de pendejos hombres?" Ha sido divertido. A ver si ahora proceso de verdad la información. Quizás lo que necesitaba era este último podcast.

Retomo, empezaron, hace unas semanas, con "El hambre de amor, se nota." Elsy 1- Consuelo 0. Luego vino "Sexo y personalidad", 2-0. Continuaron con "Claves para elegir tu pareja". 4-0 y el reposteo de "Termina una relación como dama/caballero". Y finalmente, esta semana, el golpe mortal, "El extraño retorno de mi ex". Pff... knockout. Jaque mate.

Sí, sí, estoy exagerando... Tampoco vayáis a creer que ha retornado algún ex a mi vida, ni mucho menos. Pero no sé, este conjunto de podcasts me ha llegado particularmente al corazón y la azotea. Debe ser por lo ya antes mencionado, mis cuestionamientos, sobretodo por haber salido recientemente de algo-así-como-una-relación con uno de esos con los que siempre me tropiezo, sin saber (hasta ahora) por qué. Siempre me decía, qué mala suerte tengo que siempre me meto/encuentro con idiotas el mismo tipo de hombre que no me conviene. Mi familia me lo dice, mis amigos me lo dicen. Y nunca había intentado entender por qué, siempre se lo achacaba a la suerte o al destino y más o menos me conformaba.

Pero desde unas semanas, con estos mensajes no-tan-subliminales que me llegaban de los podcast, me he puesto a pensar un poco en todo esto. A repasar mi historial, mis amantes, amores, desastres y novios que he tenido en estos treinta y cuatro (auch) años. Y he llegado a la conclusión, de que consciente o inconscientemente, me he buscado este tipo de hombres. No puede ser coincidencia que prácticamente todos, salvo honrosas excepciones, hayan sido así. De acuerdo a ellos, me habría estado buscando o habría estado atrayendo a este tipo de hombres por algún motivo inconsciente. Podría sonar a una estupidez, si no fuera que llevo tropezando demasiado con ellos como para no darme cuenta de que algo de eso tiene que haber.


Y entonces, ¿cuál podría ser esa dichosa razón? No puedo estar completamente segura, no es que sea terapeuta, pero mi apuesta es que intentaba quitarme la espina de sentirme patito feo durante la infancia/adolescencia. Así que creo que para subsanar esa deficiencia, siempre estuve buscando/atrayendo (inconcientemente) hombres que me consideraran guapa/atractiva. Y por ende, muchos de ellos sólo andaban buscando una chica guapa, o alguien a quien follar un par de noches. Lo que buscas, es lo que encuentras, ¿no? Cada uno tiene la pareja que se merece.


Releo esto, y me parece que suena súper superficial. Pero cuando me buscaba una pareja, o aceptaba salir con alguien, nunca pensé eso concientemente, nunca me dije, "ah, a éste le gusto porque me encuentra guapa", pero creo que inconcientemente, los tiros iban por ahí. Es la explicación más coherente que encuentro a por qué me tropiezo siempre con la misma piedra. No sé qué más puedo intentar curar. Tal vez alguna carga familiar? No sé, pero también puede haber algo de eso.

A ver, tampoco es que saliera con hombres tontos ni mucho menos. Con muchos lo pasé muy bien y eran personas interesantes, hombres inteligentes, pero no llegaban a preocuparse por lo que yo era, por lo que yo pensaba, lo que yo sentía, o en otros casos, teníamos visiones de la vida demasiado distintas. Pero no me importaba. Lo que de por sí tendría que haberme encendido la lucecita de alarma. También creo, que muchas veces me faltó a mí acercarme a ellos, mostrarles quien era yo y abrirles mi mundo. Pero es que muchas veces no despertaron mi interés como para hacerlo o me daba cuenta rápidamente que no íbamos por el mismo camino o que no queríamos/buscábamos lo mismo, y entonces para qué intentarlo siquiera...

Sí, porque aunque seguía atrayendo a esos patanes hombres, me daba cuenta de que no era lo que quería. Mi vocecita interior me lo decía, no, no, no es para ti. Y dale con no hacer caso. Sabía que lo que yo quería era alguien que realmente me viera, viera lo que soy, me viera como persona y como mujer, no sólo como alguien más o menos guapa.

Así que ahora toca aprender la lección. Pensar antes de actuar, conocer y darse a conocer a la persona en cuestión, antes de dar cualquier paso más. No ir por la vida haciéndole tanto caso a la atracción ni a lo que el cuerpo pueda pedir. Que ya está bueno de seguir cometiendo los mismos errores. Hay que quererse más, exigir más y no aceptar cualquier personaje que quiera tener algo con una. Como dice mi madre, "Valórese mijita".

5 comentarios:

Derrelicto dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que dices... a veces uno se deja seducir por la idea de resultarle atractivo a alguien y termina metido en un lío que nunca buscó... pero que se lo ganó. Lo bueno de todo esto es que ya es parte del pasado, del bagaje con el que uno se prepara para las próximas experiencias, y que nos puede ayudar muchísimo a la hora de tener que decidir con quién nos metemos a la cama y mucho más.

Personalmente, suelo caer seducido por un tipo bastante homogéneo de chicas. Sin embargo, los resultados han variado bastante de una a otra: desde los amaneceres más románticos hasta sufrir expulsiones a patadas del lecho... Supongo que, como en todo, la suerte también cuenta.

Suerte con el próximo. Te mereces un hombre que sea tan bueno como tú, aunque no sé si haya hombres tan buenos.

Beso.

illa dijo...

Uau, debería escuchar esos podcast, creo que yo también aprendería mucho!! De vez en cuando, está bien parar y reflexionar. Todo el mundo me dice que si no tengo pareja es porque soy demasiado exigente, pero creo que realmente vale la pena aguantar, esperar y ver si aparece alguien que de verdad te entienda y te valore, verdad? Bueno, no sé, cuando me canse de esperar, te cuento, jeje!

Consu dijo...

Gracias señor Derrelicto, siempre es un agrado tenerte visitando mi blog y que me dejes un comentario.
No soy tan buena tampoco... y tampoco creo pedir mucho, lo que pasa es que hay poco donde escoger! jaja besos!

Consu dijo...

Hola Bea!! gracias también por pasarte por aquí y comentarme!! :)
Pues sí, yo también creo que vale la pena esperar... después de mis últimos encuentros, estoy más que segura de que vale la pena esperar. Ánimo para las dos, a ver si encontramos a algún hombre interesante por ahí. :) besos

ver fractal dijo...

¿Siempre conoces el mismo tipo de hombre o de mujer? Tu no tienes la culpa. Muchos bloqueos en temas de relaciones son heredados, lo que llamamos trans-generacionales. Actualmente disponemos de una técnica que examina los programas heredados y la mejora en esta área es muy notable. Para hombres y mujeres. Sesiones particulares y cursos personalizados.
Pueden visitar www.neuroemocion.com
Hasta pronto.

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