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25 de marzo de 2016

El número siete

No sé cómo empezar este post. Tal vez por el comienzo, como dicen por ahí. Conocí a otro chico por Tinder. Me preguntó que cuántas personas había conocido por ahí, y lo sentí como crítica, aunque según él, no me juzgaba, sino que tenía curiosidad. Quizás. La cosa es que fue el número siete. Un número que me gusta y que pensé que esta vez me traería suerte. Y todo pintaba a que iba a ser así. Un hombre simpático, profesional, inteligente, interesante y con el que sentí que tenía mucha química y cosas en común. A los dos nos gusta la naturaleza, él casi vegano, yo vegana, los dos computines, los dos fans de Bunbury. Y más cosas que me hacían pensar que podíamos ser buena combinación. Y besaba tan bien. Sus besos terminaron por entusiasmarme. Era más que química, o al menos, para mí.
Sin embargo debí haberme imaginado que con lo que me costó salir con él, que la cosa no iba a resultar. Poco interés de su parte por salir de un comienzo, por más que dijera lo contrario. Creo que si no hubiese insistido, todavía no hubiéramos salido. Qué lástima, él me gustaba mucho, me hacía querer ser mejor persona. Hasta había pensado en invitarle a mi casa y prepararle una rica cena en mi casa este finde.

Pero desaparece. Por días. Como otras veces. Haciéndome sentir como una idiota. Me había ilusionado esta vez. Hace tiempo que nadie me hacía sentir así. Con ilusión de construir algo con él. Con ganas de conocerlo, de contarle de mí, contarle todo de mí y saber todo de él. Me ha pasado tan pocas veces. Que estaba feliz. Abu. No se la jugó por mí, yo me la hubiera jugado por él. No sé si volver a esa cagá de Tinder. Una amiga mías me dice que tengo que tener más vida social, y que así conoceré más hombres. Que tome clases de baile o cursos de quizás qué. Tal vez podría ser. Pero tampoco es que no salga. Sólo que mi círculo es más joven y casi no hay solteros. Y los que hay, no me mueven el piso. :/ En fin. En otro rato contaré de otras cosas que hago y otras cosas que quiero postear. Ahora sólo quería desahogarme.

2 comentarios:

Alejo Casares dijo...

El desamor.

Después de que pasa la tormenta (aunque ésta fue más bien lejana, con un chico casi siempre ausente) uno suele darse cuenta de que no era para tanto. Si te ilusionaste al comienzo es porque lo necesitabas más que por otra cosa. Pero nadie puede culparte por eso, es algo natural. Si tan solo pudiéramos descubrir desde un inicio las intenciones de la otra persona... Aunque esto no debería ser necesario, porque bastaría con ser sinceros y decirnos lo que sentimos, lo que queremos y lo que no, para ahorrarle al prójimo una decepción.

A todos nos ha pasado, sé lo que sientes y espero que pase pronto. Dicen bien eso del clavo que saca a otro clavo, pero los de Tinder no parecen ser buenos más que para empezar a dañar la pared.

¡Muchos abrazos, y que el mal trago pase pronto!

Consuelo dijo...

Gracias por pasarte por aquí como siempre Gatito.
Como bien decías, el tiempo, todo lo cura. Ya estoy mejor, nuestras conversas e info que llegó a mis manos en los momentos oportunos me hicieron ver lo que no quería ver. No había por dónde. Y aunque dolió, ya está casi superado.
Abrazos lindo!

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