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27 de diciembre de 2012

hablando de tabúes

Con esto de haber estado saliendo con alguien, se me ocurrió la no muy apropiada idea de comparar analizar las parejas sexuales que he tenido en mi vida, la experiencia que he adquirido y lo poco/mucho que he aprendido con los años. Algo he hablado de eso por aquí y creo que los años ciertamente entregan algo de sabiduría experiencia.
Sin embargo, mirando hacia atrás, hay algo que no deja de llamarme la atención: el nulo poco conocimiento que tienen los hombres del cuerpo femenino. Son contados con los dedos de la mano las excepciones que saben donde está el clítoris (el qué?) o cuáles son los labios mayores, menores o el glorioso punto G (¿o será que yo he tenido mala suerte?)
Me lo confirma un gran artículo que leí hace poco sobre la vulva. Muchos hombres no tienen idea de cómo es la anatomía de una mujer. Y me temo que también son muchas las mujeres quienes no tienen idea de qué tienen entre las piernas, lo que es más inquietante aún. Porque para qué estamos con cosas, si un hombre no sabe, es porque nadie se lo ha mostrado tampoco (bueno, también pueden investigar por su cuenta, para algo está internet).
Particularmente puedo decir que son poquísimos los hombres quienes realmente saben encontrar el clit y cómo estimularlo. Muchos no saben siquiera que está cubierto por un pliegue (el capuchón) que se puede levantar y que es una preciosidad. Tampoco saben cómo explorar el punto G ni qué tocar una vez que han metido las manos en la masa. Hacen lo mejor que pueden, no lo niego, pero podría ser muuucho mejor si sólo se informaran más.
Por eso se me ocurrió escribir este polémico post. Para hacer un llamamiento a las mujeres a que conozcan sus cuerpos y que si la persona con quien están saliendo no entienden de su anatomía, por favor, hágase y háganos un favor, y explíquele cómo está formado su cuerpo e instrúyalo. Por favor, con tacto, no lo haga sentir mal. La culpa no es de él, la culpa es de esta sociedad donde hablar de la vulva, del punto g o del clítoris es tabú y donde no tenemos educación sexual alguna.
También hago un llamamiento a los hombres. Hombres queridos que andan por ahí, si no sabe dónde está el clit o el punto G, pregúntele a su mujer o a la chica con quien está saliendo. No eres menos hombre por preguntarle, y nunca es tarde para aprender más sobre sexualidad. Verá cómo le será útil en el futuro. Si la señora/ita en cuestión no sabe, instrúyanse juntos y aprendan a gozar con mayor plenitud. Sitios para informarse hay muchos. También pregúntele a su mujer qué es lo quiere en la cama y qué le gusta que le hagan. Converse de sexo con ella, no hay nada malo en ello. Y cómo se agradecen los hombres preocupados de darle placer a su mujer. Sea honesto, sea valiente, pregunte y verá que no tiene por dónde perder. Atrévase a explorar a cabalidad el cuerpo de la mujer con quien está saliendo.
También les pido que no se les ocurra decir comentarios denigrantes u ofensivos contra la vulva de nadie. Sepan que hay mujeres que encuentran que su vulva es fea y se someten a intervenciones quirúrgicas para modificar su apariencia (si no me cree, mire este video). Cada vulva es un mundo, así como cada mujer es distinta y disfruta de cosas diferentes, así como cada hombre es distinto y disfruta de cosas distintas.

2 comentarios:

Alejo Casares dijo...

Consuelo.

Muy buen post. Creo que muchos hombres no preguntan o no investigan sobre la maravilla que ustedes llevan ahí, por el simple motivo de considerarlo un instrumento para darse placer y conseguir un orgasmo con el menor esfuerzo posible. En sociedades tan machistas como las nuestras, es algo que se mantiene muy arraigado desde hace demasiados años.

Lo que me parece imposible es cómo no ceder a la tentación de investigar, sentir las texturas tan diferentes en cada área, cómo no aventurarse a embriagarse con el sabor, los aromas, cómo no enviciarse con los efectos que un ligero roce en el clítoris provoca a una chica dispuesta a dejarnos entrar.

Nadie nace sabiendo, pero ante algo tan hermoso, uno siente curiosidad y se aventura y quiere aprender todo lo que se pueda para alcanzar una sexualidad más plena y total.

Para este 2013 te deseo una pareja que sepa apreciar lo que guardas en tu cuerpo y que, si no sabe cómo hacerte explotar, esté lleno de ganas por aprenderlo de ti.

Besos.

Consuelo dijo...

Gracias Alejo por tus buenos deseos. Ojalá aparezca esa persona... y que sea como tú, un hábil y curioso explorador.

Besos

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